miércoles, 8 de agosto de 2012

¿Naciste?


Nacer, cómo decirse “Nacer”, nacemos todos. No es ninguna revelación lo que estoy diciendo y hasta parecería una frase sin sentido.

Pero me gustaría detenerme en el más allá del salir del vientre materno, del huevo o de una semilla.
Digo, me he dado cuenta que yo he nacido recién, hace poco menos que 2 años atrás. Los motivos poco importan al sentido de esta reflexión, pero sí me sirve de ejemplo para manifestar a qué tipo de nacimiento me estoy refiriendo y es al dejarse ver, de repente,  ante el mundo y la vida.

Como todo nacimiento,  no es tarea fácil. Siguiendo con el paralelismo del embarazo o la preñez, dejarse ver, de repente, es un shock existencial. Es salir del líquido amniótico y trascender la placenta para ver, por motu proprio, la vida con nuestra óptica tal y cuál es y contraponerla con nuestros deseos. Es sentir libertad excesiva y desprotección, pero también la posibilidad de valerse por sí mismo, más allá de las asistencias que cada uno necesite.

Y valerse por sí mismo es el verdadero nacimiento.  En Occidente solemos nacer tras un golpe, una pérdida o una crisis. Esto, lógicamente, agudiza el estado de desesperación propio de nuestra existencia y por tal motivo, a veces, quedamos negando nuestra propio renacer hasta el fin de nuestros días.

Creo firmemente que todos estamos condenados a un verdadero despertar. Dicho en otras palabras, encontrarle el sentido a nuestra existencia, a nuestra vida. Y como tal, deberíamos darle la bienvenida a ese amanecer y a todos los miedos que eso trae aparejado.

Debiéramos preferir nacer con dolor, con un gran trabajo de parto, sin Fórceps, sin Anestesia ni peridural antes que dejar que un extraño nos dirija en este mundo y con una sonrisa, que acaso si quiera será para nosotros, diga “Felicitaciones, es un bebé hermoso”.

Nacer, o que te hagan nacer. Yo prefiero lo primero. Me la banco.

@Rodriguez_wal
Lasumademisnotas.blogspot.com.ar

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